Cuando escuché God Does Like Ugly de JID, lo primero que me llamó la atención fue lo sincero que suena el álbum. Es como si el weón estuviera hablando directo desde el corazón, sin filtros ni adornos.
La portada ya te da una pista de eso, el título viene de una frase de su abuela, “God don’t like ugly”, y el álbum tiene esa vibra de mostrar lo feo y lo bonito de la vida sin tapujos.

Desde el primer tema, YouUgly, te das cuenta de que JID no viene a hacer las cosas fáciles. La canción parte con cambios de ritmo que te dejan medio perdido, pero enganchado. Es como una montaña rusa de emociones, y eso se repite en varias canciones del álbum. No hay dos temas iguales, cada uno tiene su propio estilo y atmósfera, lo que mantiene el interés todo el rato.
Lo bacán es que el weón no se queda solo en el flow. Las letras son profundas, hablan de su vida, de la calle, de la familia, de la industria. En Glory, por ejemplo, habla de su hermano en prisión y de cómo la religión influye en su vida. Es como si cada canción fuera una pequeña historia que te cuenta algo real. Y aunque hay momentos duros, también hay espacio para la esperanza y la reflexión.
Ahora, no todo es perfecto. El álbum es un poco largo y algunas canciones se sienten repetitivas. También, comparado con su anterior trabajo The Forever Story, este álbum no tiene la misma cohesión. Pero igual, aun sigo creyendo que JID es uno de los raperos más interesantes de la escena actual.
God Does Like Ugly es un álbum que vale la pena escuchar si te gusta el rap con contenido, emotivo y con estilo. No es un indispensable, pero si le das una oportunidad, seguro encuentras algo que te enganche. Y si ya eras fan de JID, este álbum te va a confirmar por qué sigue siendo uno de los grandes.