Drake – ICEMAN

Aunque ICEMAN falla en varios apartados, termina siendo, por una vara sorprendentemente baja, su mejor álbum en solitario de la década.

La carrera de Drake sobrevivió al beef del 2024, pero este no pudo superarlo… Después de una larga espera y mucha anticipación, por fin lanzó ICEMAN el pasado 15 de mayo, junto con HABIBTI, un proyecto de R&B muy aburrido, y MAID OF HONOUR, un disco de dancehall inescuchable.

El rollout de ICEMAN empieza oficialmente en julio del año 2025, con episodios transmitidos en vivo por los que Drake revelaría detalles del proyecto. Sin embargo, con el paso del tiempo la expectativa se enfrió, hasta el 19 de abril del 2026, día en el que Drake haría un movimiento brillante al colocar una estatua de hielo en su natal Toronto, teniendo como premio en su interior la fecha en la que se lanzaría el tan ansiado álbum. Esto lo puso en el foco mediático, contando con la atención de todo el mundo e incluso con el apoyo de figuras importantes como la alcaldesa de la ciudad, cosas que, como de costumbre, elevarían mucho las expectativas del álbum.

Dust’ es el punto de partida para hablar de ICEMAN, una canción que muestra una combinación del Drake clásico del R&B con su versión más “ruda”. El primer verso, en el que recita: “Girls from Atlanta call me Santa” sobre una base con un precioso sample, sirve como un flex sobre su conocido hábito de hacer regalos costosos a modelos, strippers, etc. (práctica que suele mencionar con mucha frecuencia). En el segundo verso el tono cambia por completo a un beat muy similar al rage, protagonizado por un 808 rústico. El tema cierra con otro cambio a una instrumental mucho más ligera, un recurso que se hace muy presente en la producción de este álbum. Seguimos con ‘Whisper My Name’ que abre con una instrumental nocturna que contiene arreglos coloridos de sintetizadores, aunque el intento de Drake de cambiar a un registro más grave para el coro suena bastante forzado y poco natural, algo que se acentúa en el post-coro, en el que este vuelve a usar un delivery melódico. Si bien la producción es interesante, son los malabares que este pretende hacer con su voz los que le restan bastante a la escucha de esta canción.

Haciendo referencia a la famosa línea de Kendrick Lamar en Not Like Us: “You run to Atlanta when you need a check balance”, ‘Ran To Atlanta’ reúne a Future con Drake por primera vez en 4 años. Lamentablemente pasa sin pena ni gloria; la producción a cargo de Wheezy y Southside es cumplidora a secas (algo inaceptable, ya que este tema cuenta con 10 productores diferentes), mientras que la primera parte de la canción tiene un loop de sintetizadores que se siente plástico y estéril. El beat switch que da paso al verso de Future no tiene ningún impacto y hace que un tema pensado como un banger parezca más un freestyle sobre type beats de YouTube. Por si fuera poco, si bien Future hace un trabajo aceptable, Molly Santana tiene barras muy poco ingeniosas como “Molly Santana new Hannah Montana”, que terminan por hacer de este un tema olvidable.

National Treasures’ muestra la mejor versión de la cara agresiva de Drake, en la cual este alardea de su estatus de “intocable” en Toronto. La producción es muy destacada, especialmente en la segunda parte, en la que los repetidos cortes, amén de la repetición del tag de Wraith9, mantienen la tensión del tema por lo más alto. Aunque, como es de esperarse por su parte, no desperdicia la oportunidad para nuevamente dissear a Kendrick Lamar, haciendo mención a cómo este último salió de uno de sus conciertos escoltado por la policía de Toronto, por miedo a represalias de los seguidores de Drake.

Ahora toca mencionar a los elefantes en la habitación: los temas ‘Make Them Cry’, ‘Make Them Pay’, ‘Make Them Remember’ y ‘Make Them Know’, los cuales dejan ver a un Drake profundamente resentido por los sucesos del 2024. Siguen el estilo de los temas time-location, al enfocarse en un rap mucho más clásico. Pero vayamos por partes. ‘Make Them Cry’ es la intro del álbum, en la cual Drake se presenta reflexivo, aunque tan pronto como en este punto del disco empieza a contradecirse: “What died back in 2024 was a big piece… y’all keep on asking what it did to me, that’s what it did to me”. Con esto implica que el beef del 2024 solo tuvo como efecto en él que la gente le siguiera preguntando al respecto. Lo cual es una farsa, ya que en el último tema del proyecto él se contradice a sí mismo: “I’ll never forget that July, the worst that I felt in a while”.

Make Them Pay’ tiene una sofisticada instrumental producida por Ovrkast, en la cual el sample de Free aporta una textura muy agradable. En esta canción Drake da un golpe traicionero a DJ Khaled: “And your people still waitin’ for a free Palestine”. Drake critica a Khaled por haber mantenido una postura neutra cuando el beef se llevó a cabo, en vez de haberlo apoyado, de la misma forma en la que la comunidad palestina no ha recibido ningún tipo de ayuda por su parte, a pesar de que este es hijo de padres palestinos inmigrantes. Pero ese no es el único diss presente, ya que tanto Pharrell Williams, Rick Ross, Kendrick Lamar (otra vez) y J. Cole reciben barras muy directas.

Originalmente titulada ‘1AM In Albany’ y filtrada previa a su lanzamiento oficial, ‘Make Them Remember’ es otro diss track. “If Drake took out the AK, maybe he’d be in jail” es un tiro directo a Dr. Dre. En las siguientes líneas, Drake da a entender que las alegaciones de que este era un pedófilo, difundidas por Kendrick Lamar, encajan mejor con el pasado de Dre, quien tiene un historial muy bien documentado de conductas cuestionables. Luego dice: “And fuck a Billboard number one”, un comentario hipócrita por su parte al tener en cuenta que ha alardeado desde hace muchos años de sus #1 en Billboard. ‘Make Them Know’ marca el fin del proyecto y es quizás el punto más lamentable de todos. En esta canción Drake se victimiza por todos los eventos ocurridos a raíz del beef, mientras que de forma muy clara contradice cosas dichas por él mismo en las canciones previas.

A pesar de todo lo dicho previamente, recién nos adentraremos a lo peor de este proyecto. ‘Burning Bridges’ es un diss track claramente dirigido a A$AP Rocky, tema que comienza con una pobre interpretación melódica que es tajantemente interrumpida por un soso beat switch, el cual es empeorado por el monótono delivery de Drake. ‘B’s On The Table’ tiene una infumable colaboración con 21 Savage, cuyo aporte se limita a la repetición de: “It’s B’s on the table”, arruinando por completo la canción.

2 Hard 4 The Radio’ tiene a Drake rapeando, o más bien colonizando, sobre un beat de la West Coast, mientras dissea al reconocido productor Mustard, un movimiento muy desagradable por parte del canadiense. Por último, en la canción ‘Little Birdie’, Drake hace un horrible intento de homenaje al estilo de los años 2000, aplicando efectos a su voz que hacen que esta suene como si hubiera sido grabada con una lata. Si bien la atmósfera está muy bien construida desde el apartado de la producción, la voz de Drake y los efectos de sonido puntuales hacen que sea imposible tomar en serio esta canción.

Tras todo lo dicho, solo queda concluir que Drake no ha podido superar nada de lo ocurrido en el año 2024 y que muy probablemente tendrá que pasar mucho tiempo para que eso suceda. Arremete contra antiguos colaboradores por no posicionarse a su favor, demuestra una obsesión casi enfermiza con Kendrick Lamar al hacer mención de este una y otra vez, rapea barras que dan vergüenza ajena a diestra y siniestra —“Ironic ‘cause the Iceman was a nice man, now I’m hot and cold”— y raya en la hipocresía en muchos argumentos. Todo esto hace que el contenido de este disco sea el equivalente a escuchar una rabieta boba de parte de un hombre de ya casi 40 años de edad.

Si bien el nivel de los raps de Drake está en un buen punto, sus interpretaciones melódicas, especialmente en el primer tercio del álbum, quedan a deber, sobre todo si tenemos en cuenta que precisamente por este tipo de interpretaciones fue que se ganó un lugar tan cómodo en la industria. La producción es buena en varios momentos, por la forma en la que algunos beats evolucionan y mutan conforme Drake rapea; sin embargo, flaquea en varios otros, como se mencionó anteriormente. Quizás gracias al hecho de que Drake lanzó 2 álbumes más en conjunto con este, por primera vez en muchos años se agradece que nos haya dado la experiencia que se nos prometió al menos desde el apartado focal, ya que se vendió como un disco en el que este volvería a las “barras” y sí, afortunadamente cumplió su palabra.

ICEMAN es un caso muy particular: nos muestra a un Drake que se contradice a sí mismo, que falla con las melodías, en la selección de instrumentales y en la elección de colaboradores. Pero la vara está tan baja que, a pesar de todos los puntos negativos previamente mencionados, este es su mejor álbum de estudio en solitario de todo lo que va de década.

Nota Final

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MIDMAN.
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