Tras una espera de casi dos años, alrededor de 8 retrasos y polémicas con el uso de IA en las canciones, entre muchas pero muchos otras cosas más, por fin tenemos ‘BULLY’ en nuestras manos. Proyecto que se trata del mejor lanzamiento por parte de Ye desde ‘Donda’ del año 2021, aunque lamentablemente esto no sea mucho decir.
Este es un proyecto que ilusionó mucho a la fanaticada de Ye, ya que representaba una vuelta a sus orígenes por lo poco que se nos había dejado escuchar. No solo se trataba de un cambio en el sonido, sino que la estética que se nos venía presentando, con los visualizers orientados a la lucha libre, una cinematografía más cuidada con una apuesta al blanco y negro, la aparición de algunos de los hijos de Ye y demás factores; dejaban ver que este podría tratarse de su proyecto más genuino en un largo tiempo. Cosa que se cumple, aunque el disco se vea manchado por algunos malos hábitos que este trajo consigo desde las eras ‘Donda’ y ‘Vultures’.

La intro del álbum ‘KING’ resulta sorpresiva, ya que tiene un sonido más industrial; las baterías golpean con la misma fuerza con la que muchos de sus hits solían hacerlo en antaño, amén de contener arreglos muy llamativos en producción y el sample de ‘Reach for a Star’ de Duke Edwards, que da una gran apertura a la canción. Procediendo con un track muy remarcable que dio mucho de qué hablar, ‘FATHER’. Trae consigo una colaboración con Travis Scott que, al igual que varios cortes más en este proyecto, se sienten como una vuelta al sonido de Yeezus. Lo que más destaca es una línea de sintetizadores texturizados que le dan mucho bounce a la canción, lo que permite que tanto Ye como Travis den grandes actuaciones con referencias que se sienten muy divertidas. Ye hace referencia a uno de sus tantos memes: “See this coat n****?”, mientras que Travis, en su verso, compara su ética de trabajo con la de los personajes de Breaking Bad.
La canción ‘ALL THE LOVE’ es otro de esos grandes momentos que recuerdan mucho al viejo Kanye, quien muestra una interpretación muy conmovedora hablando sobre la superación de momentos difíciles: “We don’t have to worry and we don’t have to hold on to pain we left behind”. La colaboración de Andre Troutman aporta mucho color gracias a las robóticas vocales, que son muy similares a las de Daft Punk; si bien este está presente en otros momentos del álbum, su mejor aporte se encuentra en este tema. Cabe acotar que, aunque se trate de un gran momento, es imposible escuchar esta canción y no pensar en ‘Black Skinhead’ del propio Kanye o ‘Circus Maximus’ de Travis Scott, esto por la similitud en las drums y la escala que manejan todos estos temas. Pasando a un sonido completamente diferente, tanto ‘PUNCH DRUNK’ como ‘WHATEVER WORKS’ traen de nuevo el tan celebrado chipmunk soul, ambas teniendo samples muy coloridos. Pero ‘WHATEVER WORKS’ contiene algunas inflexiones vocales por parte de Ye en las líneas “Go to work or whatever she said, whatever works, works” que parecieran haber sido grabadas por el Kanye de ‘The College Dropout’, momento que hará a más de uno esbozar una sonrisa. Y, por otro lado, la línea “Had the Ford Focus before I couldn’t afford a car” es una clarísima referencia a una de las barras más memorables de la discografía de Kanye en ‘All Falls Down’: “Couldn’t afford a car so she named her daughter Alexus”. Dos grandes temas que, si bien no dejan de ser “fan service”, el cariño y atención al detalle que ambos tienen detrás los vuelven muy agradables.
Ahora, hablando de los momentos desafortunados, ‘CIRCLES’ es uno de los peores; lo repetitivo del coro y el hecho de que apenas contenga algunas líneas por parte de Ye hacen que se sienta más como una demo que no debió ver la luz del día que como una canción terminada. ‘DAMN’ contiene un bajo muy potente que es casi el único elemento que llama la atención en la producción; si bien existen otros arreglos, nada realmente se queda contigo después de escuchar esta canción. Busca darle espacio a Ye, pero el falseto que usa durante toda la canción se torna muy monótono; la letra busca ser una suerte de disculpa a sus seres queridos, cosa que no está mal, pero todos los elementos previamente mencionados trabajan en pro de construir un track muy aburrido que se siente inacabado, por lo que el contenido lírico tampoco brilla mucho. Ahora, un momento que pareciera un chiste de mal gusto: ‘LAST BREATH’. Contiene una irritante colaboración de Peso Pluma y, por si fuera poco, los intentos de Ye de cantar en español. Todo sumado a una instrumental que no tiene dirección alguna, ya que pretende acercarse a un corrido tumbado, pero a la vez tiene ese bajo que pareciera ir por otro rumbo completamente diferente. Una canción muy, pero muy difícil de escuchar.
Un buen tema que, por desgracia, termina siendo perjudicado por la mezcla es ‘SISTERS AND BROTHERS’; tiene un sonido muy similar a ‘FATHER’, con estos sintetizadores saturados, pero con un enfoque mucho más íntimo, haciendo uso de un precioso sample de Jonah Thompson. Es un gran momento que, lamentablemente, se queda corto en impacto, ya que parecieran faltarle unos cuantos decibelios al master final.
El colmo es que algunos de los temas que fueron presentados hace mucho tiempo al público presentan problemas técnicos muy graves. ‘PREACHERMAN’ quizás sea la canción más representativa de esta era de Ye, por lo que el hecho de lanzar un tema que contiene vocales que suenan tan mal no tiene perdón alguno. Aunque Ye hizo su mayor esfuerzo por arruinar esta canción, igual contiene elementos muy llamativos, como el innegablemente dulce sample de ‘To You With Love’, que funciona como la columna vertebral de todo el track. También las simpáticas líneas propias del viejo Kanye: “I hate God didn’t make a couple more of me”, recordándonos que nadie ama más a Kanye que el propio Kanye, le suman algunos puntos extra. ‘BEAUTY AND THE BEAST’ se trata de otro de los primeros temas presentados de este proyecto, en el cual el procesado en la voz de Ye termina por perjudicar bastante la atmósfera pacífica y nocturna que este construye. Sin dudas, una gran pena, ya que ambos temas tenían muchísimo potencial, pero tanto la mezcla como la mala grabación en la voz de Kanye manchan mucho este par de momentos.
BULLY es el proyecto más honesto de Kanye en mucho tiempo; temas como ‘MAMA’S FAVORITE’ dejan ver más de ese lado vulnerable y sentimental, los cuales lo hicieron destacar en sus inicios. La escritura en este proyecto resulta un punto fuerte: hay muchas líneas memorables y se vuelve a sentir la calidez en las vocales de Ye en muchos temas, algo que se había perdido durante estos últimos lanzamientos.
El apartado de la producción se ve muy influenciado por sonidos previamente explorados por él hace una e incluso dos décadas atrás, pero lamentablemente en algunos casos se ven perjudicados por las malas prácticas que su música ha adoptado estos últimos 5 años: mala mezcla, canciones con calidad de demos e incluso malas ideas como el tema ‘LAST BREATH’. Algo que resulta frustrante al escuchar este álbum es el contraste tan grande en calidad entre los primeros 12 temas y los últimos 6, ya que representan una caída estrepitosa. A pesar de todo lo mencionado, en este proyecto hay momentos con buena sustancia, lo que permite concluir que, con una mejor curación, este proyecto podría haber brillado mucho más. Aun así, es un paso en la dirección correcta por parte de Ye.