OMAKASE es el título del cuarto álbum de estudio del artista nativo de San Juan. Proveniente del japonés (お任せ), es una expresión que significa “Lo dejo en tus manos”. Algo que, en la alta cocina nipona, se trata de una experiencia en la que el cliente no elige los platillos que va a comer, sino que le da total libertad al chef para que prepare un menú que considere que el cliente va a disfrutar. Haciendo uso de este concepto, Álvaro asume el papel de ese chef, invitando al oyente a confiar a ciegas en su nueva propuesta sonora.
Este proyecto se divide en cuatro partes, cada una conteniendo cuatro canciones. Representando así cada una de estas cuatro partes el proceso de creación de un platillo: crudo, sazón, cocción y emplatado.
‘MDF.’ es el segundo tema de esta primera fase cruda, siendo una mezcla homogénea entre dance club, música electrónica y, como no puede faltar, el toque alternativo propio del gusto de Álvaro. Es uno de los momentos más minimalistas del proyecto, con una producción enfocada en los sensuales 808’s y en el ritmo de la percusión. A pesar de solo aparecer momentáneamente, tanto Rauw Alejandro como Génesis Caridad hacen un agradable aporte, añadiendo capas a la canción. ‘BIMEL.’ es el tema que da cierre a esta primera etapa, en el que Álvaro apuesta por un pop más dulce que rescata la esencia de temas como ‘Gatillera’. Pero no solamente se queda en el sonido esta vuelta a sus raíces, sino que también incluye líneas referentes a algún nicho, como suele ser típico por su parte: “Que esos ojitos me tienen como un Beyblade”. Un track no muy propositivo, pero disfrutable.
Lamentablemente, esta segunda fase de sazón abre con uno de los puntos más inconexos del álbum. ‘PIENSO EN TI.’ es una mezcla entre cumbia y reggaetón que se siente poco cocida. No solamente el cambio de un sonido al otro se siente un tanto abrupto, sino también los efectos de postprocesado en las voces de Milkman, quien es el encargado del coro, así como también en la voz de Álvaro durante la outro de la canción, que no suenan para nada bien. ‘PERDISTE EL EMMY.’ es otro momento que no termina de funcionar, al menos no por completo, ya que goza de la privilegiada producción de Tainy, quien construye una atmósfera nostálgica que funciona a las mil maravillas durante la primera parte de esta canción. Si bien esta sección es realmente buena, con líneas típicas de “Sadvarito” como “Y yo pensaba que te olvidé”, en la segunda parte toma un rumbo diferente, en el cual Álvaro interpreta un papel más arrogante que no termina de resultar convincente por su parte: “La culpable eres tú, no me supiste querer”. No solamente es lo poco convincente que resulta, sino que además da la sensación de estar escuchando una canción de un artista completamente diferente.
La tercera etapa de este proyecto comienza con ‘KILO.’, que es el mejor tema de todo el álbum, ya que Álvaro logra balancear la producción más experimental de este proyecto con el elemento que lo hizo destacar en un principio: la melancolía. Teniendo unos quebradizos acordes de guitarra como melodía principal, Álvaro detalla las dificultades e inseguridades que suelen hacerse presentes en las relaciones a distancia de una forma genuina y creíble, mezclando deseo con melancolía. Al buen trabajo de producción y composición se le añade una colaboración perfecta de AKRIILA, quien es la encargada de la outro de la canción y cuya voz aporta un toque vanguardista.
Lamentablemente, a partir de ‘MALASNOTICIAS.’ el proyecto entra en una racha de temas tristes que no aterrizan con la misma fuerza. En este caso, el tema previamente mencionado es una combinación entre jersey club y un pop poco interesado, en el que Álvaro hace un refrito de temas como ‘PARANORMAL’ o ‘D-Gratis’, con líneas como “Yo no te saco ‘e mi cabeza” o “Todo el mundo dice que ya no me piensa, mi chinita, qué mala noticia esa”.
La cuarta parte de este álbum termina siendo la peor de todas con mucha diferencia. ‘OVELNAIT’ carga con el dudoso honor de ser el momento más bajo del proyecto. Es una canción con una estructura prácticamente inexistente y que pareciera estar teniendo una crisis de identidad constante, oscilando entre acordes de guitarra y jerk en la producción. Tiene una primera parte que sirve como una “tiradera” a quienes no creyeron en él, para luego transicionar a una segunda mitad donde, de forma desconcertante, empieza a agradecer a su madre, jugando con cambios de pitch en su voz que solo logran hacer este momento aún más bizarro. Aunque no todos los temas de esta cuarta parte son malos, ya que ‘NO PODEMOS SER AMIGOS.’ explora el R&B alternativo con un toque lo-fi muy interesante, cerrando con una hermosa outro que samplea ‘TOTAL90NOSTALGIA’ de Ralphie Choo. La canción cuenta con un contenido “migajero” por excelencia, ya que muestra a Álvaro desesperado por la atención de una mujer.
Este álbum representa un punto medio incómodo para Álvaro Díaz, quien se queda a medias en todas las métricas, ya que no logra comprometerse al 100% con esta nueva etapa más alternativa y experimental. Con un puñado de temas que traen algo nuevo a su catálogo, al menos a nivel de producción, como ‘TREINEL.’ o ‘SELEDA.’, se aprecia el esfuerzo por querer proporcionar algo distinto, aunque no todos estos sonidos son tratados de la mejor forma y no todos terminan por funcionar. Sin embargo, Álvaro también juega a la segura con tracks como ‘BABYRECORDS.’ o ‘INAROW62.’.
En el apartado lírico quizás sea donde más decepciona, ya que al menos en la primera etapa del proyecto muestra una faceta un tanto más creída de sí mismo que funciona bastante bien. No obstante, vuelve a usar balas gastadas, especialmente en la última etapa. El problema no está en el enfoque melancólico y nostálgico de las canciones, ya que en ‘KILO.’ demuestra que sigue teniendo la capacidad para componer este tipo de temas sin rayar en lo repetitivo cuando es lo suficientemente ingenioso. El problema de Álvaro es que no ha sido capaz de madurar por completo y que no es lo suficientemente ingenioso todo el tiempo, lo que hace que varias de estas canciones se sientan como sobras de Diaz Antes, Felicilandia y SAYONARA.
Contestando a la duda que se planteó al principio de esta reseña: no, este álbum no trae a un nuevo Álvaro Díaz por completo. Se trata de un sonido diferente por su parte, al cual quizás le faltaba un poco más de tiempo de cocción a llama baja, pero que es lo suficientemente interesante como para justificar la escucha de este proyecto, a pesar de lo redundante de su contenido lírico.