Los proyectos solistas siempre cargan con una expectativa particular, sobre todo cuando vienen de figuras ya reconocibles dentro de una banda. Más que probar algo nuevo, suelen funcionar como un espacio de ajuste, donde ciertas ideas encuentran un margen distinto para desarrollarse. En ese cruce entre continuidad y exploración es donde se sitúa Aguas Raras.
El debut solista de Renatto Olivares, conocido por su trabajo en Hesse Kassel, llega en los primeros días de 2026 para expandir con personalidad un lenguaje que ya era potente. El album se mueve cómodamente entre el jazz rock, el post rock y el prog, logrando un equilibrio poco común entre complejidad instrumental y disfrute inmediato.
Las guitarras funcionan como eje central gracias a sus riffs, pasajes grooveros y momentos de locura que sostienen estructuras a veces irregulares, pero con caleta personalidad. La batería y el bajo acompañan super bien, permitiendo que las canciones crezcan, muten y se tensen de forma fluida. Hay influencias claras como King Crimson o la famosa escena Windmill, pero no suenan imitativas, ya que esas referencias pasan por un filtro chileno y contextual que las vuelve propias.

La voz de Renatto es uno de los elementos más divisivos y al mismo tiempo más celebrados. Su registro grave y camaleónico transita entre spoken word y canto melódico, con gritos inesperados que refuerzan el carácter teatral del álbum. Para algunos puede resultar excesiva, pero en mi caso, es justamente lo que le otorga identidad y carisma al proyecto.
El álbum dialoga con una escena contemporánea donde el jazz rock y el post rock conviven con una actitud lúdica y experimental, pero encuentra su fuerza en no depender de comparaciones directas. Su propuesta se sostiene por sí sola y su duración breve juega a favor, el recorrido es intenso y dinámico, dejando la sensación de que todo pasa rápido.
Hay pocas cosas negativas en este trabajo, quizás la producción podría ganar mayor profundidad en ciertos ratos y algunas ideas piden más desarrollo. Aun así, lo que entrega es una obra bacán, ambiciosa y muy disfrutable, que confirma tanto el talento individual de Renatto como el gran momento del rock chileno.