Easykid – Soy un fatalista

Soy un fatalista suena a algo ya conocido, pero cuando Easykid se atreve con lo rockero muestra por dónde podría crecer.

El tercer LP de Easykid propone un concepto claro: alguien que anticipa siempre lo peor, incluso cuando la realidad le demuestra exactamente lo contrario. Es una premisa con mucho potencial, y por eso resulta inevitable que el álbum se juzgue también por cuánto la cumple. Con apenas veintiún minutos, Soy un fatalista se siente breve y deja la impresión de que faltaron temas que terminaran de desarrollar la idea. Aun así, hay mucho que rescatar.

Lo primero que salta a la vista es que la mitad del álbum es reggaetón. Easykid ya había demostrado en trabajos anteriores, como Sorry, estoy en mi Darkera, que domina ese terreno, y aquí lo vuelve a confirmar con canciones como «Down» y «Carnaval». El problema es que la fórmula suena conocida. Quien haya seguido su trayectoria reconocerá recursos ya explotados en sus trabajos anteriores, y esta entrega queda como la más floja de una especie de trilogía. No es que el reggaetón esté mal ejecutado; es que ya no sorprende, y de un artista con tanto talento se espera que arriesgue más.

Donde el álbum realmente brilla es cuando se sale de ese molde. «Untitled Song» y las últimas canciones del tracklist abren un camino distinto, con guitarras que remiten al shoegaze y a la influencia de Deftones, esa estética que ha ido ganando espacio entre artistas jóvenes y que aquí se mezcla con lo urbano de forma natural. También aparecen toques de metal, de reggaetón antiguo y hasta de hyperpop y rock rap. Esos momentos son los más interesantes y los que mejor sugieren hacia dónde podría ir su futuro. La transición entre una estética rockera y el reggaetón puede sentirse brusca por momentos, pero justamente por eso queda la sensación de que un álbum completo de rock le sentaría muy bien.

Un punto que genera dudas es la coherencia con el concepto. Varias canciones parecen tener poco que ver con esa mirada fatalista y oscura que promete la premisa, y la atmósfera no siempre acompaña al tema. Es una desconexión que le quita fuerza al conjunto, porque la idea central merecía una ejecución más sostenida de principio a fin.

En cuanto a las colaboraciones, el resultado es desigual. La participación de Saramalacara en «Herida de Gravedad» funciona y es de lo más sólido del proyecto, y el tema con Kali Uchis aporta variedad. En cambio, el featuring de J Balvin en «Bluyineo» resulta más llamativo por el nombre que por lo que realmente suma a la canción. Es notable que Easykid haya llegado a tener una colaboración de ese calibre, pero musicalmente no deja nada memorable. Por otro lado, la producción de Heartgaze destaca claramente: las canciones que pasan por sus manos están entre las mejores del álbum.

Vocalmente hay margen de mejora. La voz cumple, pero no siempre alcanza el nivel que piden las ideas que plantea, y en ocasiones el álbum parece jugar demasiado a lo seguro. Para quien lo escucha por primera vez, la sensación puede ser la de un potencial enorme que no termina de explotarse, o incluso la de un conjunto de maquetas, especialmente hacia la mitad, cuando ya parece haber dicho lo principal.

En resumen, Soy un fatalista es un proyecto correcto, con momentos muy buenos y otros que se sienten repetidos. No es su mejor trabajo, pero tampoco es un paso en falso: mantiene su identidad y deja pistas de una evolución posible. Lo mejor son «Untitled Song», «Herida de Gravedad» y «Joven promesa», que muestran al Easykid más inquieto. Si en el futuro apuesta más por esa faceta y menos por la fórmula conocida, el resultado podría ser notable.

Nota Final

Nota Final
3.5 5 0 1
Su cuarto LP será el definitivo.
Su cuarto LP será el definitivo.
3,5 rating
3.5/5
Total Score
Total
0
Shares
Related Posts