QRÖMELIFE es el nombre del último proyecto del rapero nativo de Atlanta, Quavo, quien en los últimos años ha logrado mantenerse a flote con sencillos destacados como ‘Tough’, en colaboración con Lana Del Rey, o ‘FLY’, que reinterpreta el conocido tema de Lenny Kravitz. Sencillos que, si bien no fueron del agrado de todos, dejaban muy en claro el interés de Quavo por probar cosas distintas. Algo que también hacía en su último proyecto, Rocket Power, del año 2023.
Con estos antecedentes, no parecía una idea descabellada escuchar un proyecto de Quavo producido enteramente por el icónico Pharrell Williams. Por lo que su anuncio en enero de este año levantaría ciertas expectativas. Todo apuntaba a que este se trataría de un choque entre las coloridas y particulares melodías que Pharrell le brindó a artistas como Justin Timberlake a principios de los años 2000, en combinación con los pesados 808s y los hi-hats acelerados del trap mainstream. Algo que sucedió, aunque no como estaba previsto.
El disco comienza con ‘Backwards’, una intro muy poderosa que deja las cosas claras desde los primeros segundos, ya que, como Quavo sugiere con las líneas “Welcome to Atlanta, you can f*ck a dancer”, esta canción, al igual que muchas otras de este proyecto, tiene la intención de servir como música para clubes nocturnos de Atlanta. Por todo esto, T.I., quien está como invitado en la canción, se siente como una colaboración justificada y su desempeño es realmente bueno, aunque indudablemente pudo haber tenido un poco más de protagonismo.
Sin ser un punto necesariamente negativo, ‘BA’ evidencia parte del mayor problema con este proyecto: la producción de Pharrell. Si bien el trabajo con las drums es inmaculado, contando con un 808 que sacude a la canción como un terremoto, las melodías en este tema son quizás demasiado minimalistas y reiterativas. Afortunadamente, Quavo y Future se aseguran de rellenar esos espacios con sus interpretaciones, siendo Future quien más destaca al moverse con mucha naturalidad en este corte.
Si la intro ‘Backwards’ dejaba claras las intenciones de componer música para bailar, ‘Trance (Walk It Down)’ es el mejor exponente de este sonido. Con un coro muy sencillo y una producción reminiscente de la época de The Neptunes, lo logra con facilidad. El beat de esta canción juega múltiples veces con un silbido que, salvando las grandes distancias, recuerda a algunas de las instrumentales más memorables de la carrera de Pharrell, como ‘Drop It Like It’s Hot’ o ‘Grindin’’. Algo que embona perfectamente en un proyecto que pretende ser retrofuturista y que, con el agregado de la voz de Quavo, vuelve a esta pieza la más movida del tracklist, amén de la más divertida.
Aunque ya se habló del corte más movido del tracklist, el sencillo principal de este proyecto, ‘HAAVIN’, termina siendo la mejor canción a rasgos generales. Este tema logra combinar ambas corrientes del álbum, teniendo una primera parte con un ritmo bailable que evoluciona a un beat de trap muy pesado con una naturalidad sorprendente, y que vuelve a cambiar una vez más para la outro de la canción, que retoma el mismo ritmo de la intro.
Si bien Quavo se desempeña de forma natural durante gran parte del trabajo, en ‘House Music’ termina por quedar muy mal parado. Como el título de la canción lo indica, se trata de un corte dance en el que hace equipo con Justin Timberlake, quien no solo lo opaca, sino que también hace el único buen aporte a este tema. Quavo no encuentra el tono para esta canción e intenta enmascararlo haciendo uso de toneladas de efectos en su voz que perjudican la mezcla hasta el punto de saturarla.
La diferencia de las voces termina siendo tan exagerada que, una vez desaparece la voz de Quavo y entra Timberlake, la producción parece tener un tono y color completamente distintos.
El punto más bajo del álbum es ‘Baby Breath’, un corte que evidentemente se trata de una sesión de estudio en la que todos los artistas involucrados la estaban pasando muy bien, pero que no debió haber visto la luz del día. La canción tiene un aporte no muy convincente de Pharrell, al que se le suma un verso nefasto de Tyler, The Creator, quien la noche previa al lanzamiento, de forma sarcástica, dijo que este se trataba del mejor verso de su carrera. Si bien el aporte de A$AP Rocky no termina siendo tan malo, eso no quita el hecho de que esta canción es insoportable y un chiste de mal gusto.
Existen otros momentos en este tracklist que tampoco funcionan: ‘Thick In The Mirror’ es un tema completamente olvidable; ‘Away’, con Offset, donde experimenta con sonidos tropicales que no funcionan del todo; o ‘Ball My Love’, con una aparición extraña de Lil Baby, quien suena fuera de su elemento.
Tras haber repasado esta obra, queda en evidencia que se trata de un caso de potencial desperdiciado. Esto porque Quavo demuestra que es capaz de crear coros que funcionan y Pharrell recalca que sabe lo que este otro necesita. Sin embargo, el proyecto no funciona por culpa de varias elecciones cuestionables. Si bien la estética del pop-trap retrofuturista funciona, aquellos momentos dance y tropicales fallan por completo al encontrar el tono adecuado.
La producción ejecutiva de este proyecto es un gran problema: de ninguna forma una canción como ‘Baby Breath’ debería tener lugar en un álbum como este. Asimismo, el apartado técnico de una canción no debería sacrificarse con tal de que un artista encaje a la fuerza en un género al que no pertenece, como sucede con Quavo en ‘House Music’. En conclusión, aunque existen ejercicios entretenidos y memorables, no compensan los desafortunados experimentos presentes en este álbum.