Lanzado el 31 de julio del presente año, ‘petal’ es el octavo álbum de estudio de la artista estadounidense Ariana Grande, uno que también representa un cambio, al tratarse del primer material publicado bajo su propio sello discográfico, ‘BabyDoll Music’, lo que le otorga una mayor libertad creativa. Este álbum sucede al exitoso ‘eternal sunshine’ del año 2024, que, si bien fue un amplio éxito comercial (como suele ser costumbre por parte de Grande), comenzaba a mostrar síntomas de desgaste en su fórmula, lo que impactaba directamente en la calidad de la música, problema que se repite en esta nueva entrega.
‘hate that i made you love me’ fue el single principal de este proyecto. Este tema sirve como sucesor espiritual para ‘yes, and?’, canción de su pasado disco. Mientras que en la última mencionada Grande abarcaba el tópico de la idealización desde un punto de vista arrogante y creído, en este nuevo sencillo elige explorar el mismo tópico desde una perspectiva diferente, llegando a sentir culpa por la versión idealizada que muchas personas pueden construir en su cabeza de ella: “Sorry if I made me your type».
El segundo single de este proyecto, la canción homónima ‘petal’, termina siendo lo más interesante que Ariana Grande tiene para ofrecer en este lanzamiento. La instrumental busca crear una atmósfera mucho más tétrica y tensa, similar a la del cine slasher clásico, utilizando un corto pero intenso arreglo de cuerdas que se repite incesantemente, algo que funciona a la perfección, ya que permite balancear muy bien lo teatral de la producción con las suaves vocales de Ariana.
Haciendo una interpolación de ‘7 rings’, esta brinda en el contenido un paralelismo, hablando de su estatus aunque sea por unos breves instantes: “’Cause this music and I will never die”. Aunque el foco principal (que se retrata de manera directa en el videoclip) de esta canción es la resiliencia de la propia Ariana, quien encuentra en su capacidad para mantenerse fuerte a pesar de los malos momentos una similitud con las flores: “It’s such a fcked situation, petal in the pavement”.
Retomando otro tópico de su pasado proyecto, ‘stay’ tiene una narrativa reminiscente del tema ‘don’t wanna break up again’. En esta ocasión, Ariana narra sobre una colorida melodía de sintetizadores sus inseguridades: “I’ve been scared of losing things, maybe you could set me free”. Si bien la producción y la actuación de Ariana son muy agradables, a diferencia de ‘hate that i made you love me’, que profundiza o cuanto menos explora una misma temática desde un ángulo distinto, no se puede decir lo mismo de ‘stay’, que no sale del terreno de lo redundante, siendo otro tema en el que Ariana se limita a componer desde su zona de confort.
Paseándose por un terreno mucho más despreocupado y casual, ‘big feelings’ es un tema que retrata un amor casi obsesivo, al menos desde el punto de vista de la otra persona en la relación: “Yeah, I think I give him big feelings”. La producción, a cargo de la propia Ariana y su tan frecuente colaborador ILYA, hace un gran trabajo al realzar el momentum y la emoción del coro, que es probablemente el más memorable de todo el proyecto. Aunque se trata de una canción que no se toma tan en serio, sí es importante mencionar que tiene algunas líneas que pueden confundirse fácilmente con comedia involuntaria por lo burda de su naturaleza: “Pssy so sweet, a tear fell from his eye”.
Ahora, pasando a la peor parte de este proyecto, el penúltimo tema, ‘bad thing (bunny hop)’, se aleja por completo del sonido que se venía trabajando en gran parte de este proyecto. Mientras que en otras canciones había arreglos interesantes por momentos, ideas diferentes, producción divertida, o cuanto menos algo de contenido interesante, en este tema nada de eso está presente, siendo una canción de pop blanda, con un ritmo estéril y una actuación muy azucarada por parte de Grande, un tema que solo se siente como un trámite para llegar al final del disco.
Cerrando el disco, ‘nowhere, nobody’ vuelve a cometer algunos de los errores de la canción que le precede, y es que reincide otra vez en una producción genérica que no le da una base lo suficientemente rica o siquiera firme sobre la cual tratar el contenido que quiere presentar al oyente. Esta vez Ariana afirma estar decidida a continuar su relación actual a pesar de toda la ola de pensamientos negativos que suelen atormentarla. Es un cierre con un peso sentimental bastante grande, al estar dispuesta a dar un “Salto de fe” por alguien más y, aunque cumple como cierre, pudo haber sido mucho mejor con una mejor elección de producción.
Es así como, llegado al final de este álbum, queda concluir que Ariana Grande no ha evolucionado mucho como artista, al menos esta presente década. Mientras que en proyectos como ‘thank u, next’ e incluso ‘Positions’ se podía percibir fácilmente un crecimiento, al menos desde la sinceridad y crudeza con la que se abordaban los temas, en esta última entrega se siente estancada y sin muchas ideas nuevas.
La mayor prueba de esto es la forma en la que decide reinterpretar temáticas. Claro está que la producción sigue siendo decente, sus actuaciones continúan siendo angelicales y el marketing detrás de cada nuevo proyecto por su parte sigue siendo enorme. Pero, al ser este su octavo álbum de estudio, dichos aspectos se dan por sentado y no representan ninguna novedad por su parte.
Ella es una popstar consolidada, algo de lo que es consciente en este lanzamiento, lo que la ha llevado a un sitio muy privilegiado en la industria, que le ha abierto las puertas a un Hollywood que cada vez le ha otorgado papeles más grandes en la industria cinematográfica, una industria en la que, a diferencia de la musical, todavía tiene capacidad de crecer y probar cosas distintas. Mientras tanto, lo mejor sería que se tomara un descanso de la música.