Tras haber lanzado uno de los mejores discos de su obra en el año 2020 con The New Abnormal, 6 años después The Strokes regresan con un álbum que trae consigo una estética western muy marcada, así como también una propuesta diferente con el uso del autotune. Pero ¿el uso de este recurso de verdad aporta algo sustancial? ¿O simplemente es un intento más de generar engagement mediante la polémica?
Este viaje comienza con ‘Psycho Shit’, una intro que da un golpe en la mesa y que, poco a poco, genera una tensión propia del tercer acto de una película western. La producción sirve como la banda sonora de un forastero, algo fácilmente interpretable al desmenuzar el contenido de esta canción: “Can you be more than what you say?… You’re feeling good, frozen in time, but ignorance is no surprise this time”. Con esto, Julian se muestra a sí mismo como un forastero; de forma alegórica, este vaga con una perspectiva propia, diferente a la de otros artistas y siguiendo sus propias reglas. Él expresa su descontento por aquellos que eligen guardar silencio ante cualquier problemática, detallando cómo estos se enfocan solamente en méritos personales, amueblando su mentalidad e ignorando el mundo que los rodea.
Siguiendo con uno de los puntos álgidos del proyecto, ‘Dine N’ Dash’ presenta un ritmo mucho más acelerado gracias al excepcional trabajo en batería por parte de Moretti. Dicho ritmo contrasta de forma muy satisfactoria con la fugaz aparición de algunos sintetizadores oscuros. Julian, como es de esperarse, hace un espléndido uso de su voz, jugando una y otra vez con cambios de registro que, en conjunto con lo progresiva que puede resultar la producción, hacen que esta canción de 5 minutos se sienta muy breve.
De nuevo, el contenido apunta hacia varias problemáticas sociales. Entre ellas, una de las más evidentes es su disgusto hacia el uso de la IA, con las líneas “I will not defend thеm, lies you told today, fighting for the future”. Aunque en esta ocasión la escritura es mucho más abierta durante toda la canción, lo que puede generar muchas interpretaciones distintas, algo que es remarcable por su parte.
El segundo single de este proyecto, ‘Falling Out Of Love’, dio mucho de qué hablar por su uso excesivo de autotune. Si bien esta práctica puede llegar a sentirse invasiva en esta canción, al mermar ligeramente la expresividad en la voz de Julian, eso no quita el hecho de que esta es una de las mejores canciones de la banda en años recientes. Con una calmada y suave producción por parte de Rick Rubin que arrulla al espectador, Julian retrata la soledad, vergüenza y dolor de una forma espléndida, mostrando una vulnerabilidad muy palpable en el coro al hacer uso de un registro quebradizo: “I denied, for a while, fallin’ out of love for the first time”, ejemplificando la fase de “Negación” previo al fin de una relación. Una gran canción de despecho.
Con algo mucho más ligero, el primer single “Going Shopping” es otro gran acierto por parte de la banda, con un tono mucho más comercial que retoma el sonido western. La producción se roba la atención del espectador sin mucho esfuerzo, con riffs de guitarra muy memorables, algunos drum breaks espectaculares y con una interpretación divertida por parte de Julian.
Yendo al lado más negativo de este álbum, “Liar’s Remorse” es una pieza que pareciera no tener dirección alguna, con una producción que oscila entre distintos instrumentos sin ton ni son, que desembocan en un puente en el que una armónica desafinada hace acto de presencia, instrumento que no solamente suena terrible, sino que también molesta al oído. El cierre de esta canción vuelve a ser un recordatorio de la falta de dirección de la misma, cortando secamente a una melodía que perfectamente podría haber sido sacada de algún juego de la primera Atari. Por último, el coro es más largo de lo necesario y se repite tres veces que se hacen interminables, lo que deja a este tema sin mucho para ofrecer.
El uso del autotune en este proyecto representa la manzana de la discordia para el público general, que se sentirá amenazado por la notable presencia del mismo durante casi todo el proyecto. Es evidente que la banda tomó esta decisión de una forma más que consciente para generar polémica; la clave está en el mensaje que se busca transmitir con ello. A pesar de la cantidad de temas sociales que se abarcan en el proyecto, el que se repite más de una vez es el uso de la IA: “Listen to the AI tell you what to do today».
Mediante el uso excesivo de efectos de postprocesado en la voz de Julian, la banda busca ejemplificar cómo la presencia de lo artificial termina restando humanidad, abogando más por el uso de lo natural. El propio título del proyecto, “Reality Awaits”, es el indicador más claro de este mensaje, invitando al espectador a explorar el mundo real. Por lo que se puede concluir que realmente el autotune cumple varias funciones en este proyecto: busca enviar un mensaje, busca hacer un aporte estético y, por último, evidentemente busca generar polémica.
Reality Awaits es un álbum aceptable por parte de The Strokes, quienes encuentran en el uso del autotune y la estética western algo nuevo que aportar a su discografía después de tantos años y quienes, de forma admirable, eligen correr riesgos. Aunque evidentemente el uso de este recurso termina perjudicando la calidad de algunas canciones, no se puede negar el gran trabajo de producción por parte del legendario Rick Rubin, quien ha sido un factor esencial en esta nueva etapa de la banda, otorgándoles un sonido de primer nivel, así como lo fresca que se siente la banda a pesar de todos los años. A pesar de todo lo dicho, es muy probable que este sea un álbum que se revalorizará con el pasar de los años, por lo que solo el tiempo dirá si The Strokes acertó o no con esta atrevida propuesta.