Hace poco volví a escuchar el EP En dormir sin Madrid de Bizarrap junto a Milo J, y, weón, me hizo recordar que el compañero de verdad le pone bueno a la producción. El problema es que, como suele sacar sesiones tan fomes, se nos olvida el talento real que tiene. Por eso quiero aprovechar este espacio para repasar un poco las sesiones más recientes del Biza, y cómo siento que con ese EP logró repuntar una mala racha que venía arrastrando.
Una de las cosas que más me gustaban de las sesiones de Bizarrap era cuando invitaba a artistas poco mainstream y adaptaba la producción a lo que el invitado venía trabajando. Por ejemplo, cuando colaboró con Dillom, que en ese momento estaba fuerte con la ola del hard trap, el Biza se sumergió en ese estilo y el resultado fue una locura. Otro caso fue con L-Gante, donde se metió de lleno en la cumbia 4:20, y salió una de sus mejores sesiones.


Eso era lo bacán: que Bizarrap pusiera en la vitrina a artistas con estilos únicos y se adaptara a sus ideas para sacar un palo. Pero eso empezó a pasar cada vez menos cuando comenzaron a llegar los artistas más mainstream. Y ahí la cosa cambió. Muchos de ellos no aportaban nada: solo se subían al proyecto para mantenerse vigentes, porque Biza era el productor más famoso del momento. A él también le servía, obvio, ganaba más plata. Pero el resultado artístico se empezó a resentir.
Ahí aparecieron varios casos que dejaron bastante que desear. Como Anuel AA con sus ideas erróneas sobre las orientaciones sexuales, o Residente que desaprovechó su sesión para tirarle a J Balvin en vez de hacer un tema bueno. Ni hablar de Paulo Londra que anunció su «comeback», cual termino siendo con una portada ridícula y canciones peores aún. A ese nivel llegó la decadencia.
En ese punto, la creatividad en la producción de Bizarrap ya no era la misma. Parecía que solo buscaba repercusión más que calidad. Pero todo cambió cuando apareció alguien que le dio un giro necesario a las sesiones: Villano Antillano.

La sesión de Villano es, lejos, la mejor. Aquí Biza se mete en el mundo del hip house y el pop, y en conjunto logran una canción increíble. Tiene de todo: buena letra, estilo, producción y una energía potente. Fue muy bien recibida por la audiencia, y hasta hoy sigue siendo una de las sesiones más vistas. El problema fue que, al ver que esta fórmula funcionaba, Bizarrap la empezó a repetir sin parar durante más de un año.
Casi todas las canciones de esa etapa suenan iguales. Aunque debe haber ganado buenas lucas con eso, porque de ese estilo salieron sus dos temas más exitosos. Pero la fórmula se volvió tan repetitiva que, para la sesión 56, el público ya estaba chato. Bizarrap necesitaba reinventarse otra vez… y ahí es donde aparece un cabro de 16 años a salvarlo.

Con la sesión de Milo J volvimos a reconectarnos con el Bizarrap de antes. Ese que levanta artistas con estilos únicos y se mete en su mundo para sacar tremendas producciones. En esta canción, Milo J reflexiona sobre su ascenso en la música, las traiciones y las dificultades que ha superado. La energía que generaron juntos es tremenda: Biza lo dio todo en la producción, y Milo conectó fuerte con la audiencia.
Y claro, esa química no podía quedarse en una sola canción. Por eso sacaron en simultáneo un EP colaborativo donde ambos se lucen. Ahí Milo J deja clarísimo que es un gran prospecto para la escena musical, y Bizarrap nos recuerda que sigue siendo un productor brillante.

Por ejemplo, el tema Fruto es una locura. Bizarrap mete unos samples hermosos de Héctor Lavoe y del Flaco Spinetta, mientras Milo canta sobre su lucha personal y la esperanza de un futuro mejor. Muy recomendable.
Para cerrar, En dormir sin Madrid nos deja claro que Bizarrap es un productor de verdad, y que a ese tipo de proyectos debería aspirar. Él sabe cómo meterse en el concepto de un artista y sacar algo de calidad. Pero también es cierto que la fórmula del pop genérico le ha dado más resultados económicos. Entonces queda la duda: ¿quiere hacer clásicos o conformarse con el hit del verano?